Los sabados a las 22.00 con
con una entrada de $50 (que incluye copa y canapes)
martalorente@cuentosaldia.com

Se presenta los sábados, a las 22, en el espacio llamado
El Living de Marta, que es eso mismo, en Palermo Viejo.
La entrada no es prohibitiva, pese a lo exclusivo de la función:
50 pesos con copa de vino y tapas y 100 con comida incluida.
Más datos, 4864-3657 15-4496-1296 o martalorente@cuentosaldia.com
La nacion, sábado 6 de junio de 2009
El lenguaje es una piel: yo froto mi lenguaje contra el otro. Es como si tuviera palabras a guisa de dedos, o dedos en la punta de mis palabras. Mi lenguaje tiembla de deseo.
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Como fi
Revista de La Nación 22/04/2001
LAS 40
Desde chica fui muy lectora. Después descubrí la actuación... Y la narración fue la fusión perfecta
Con Para ponerse colorado, acomete la narración erótica; sus invitados son los excelsos ratones de Margarita Duras, Vargas Llosa y Angeles Mastretta
1. ¿Mejor ponerse colorado antes que verde?
-Sí, porque da a entender que no perdimos del todo la inocencia... ¡A veces hasta es verdad!
2. ¿Cómo es tu público?
-Muchas parejas, grupos de jóvenes, señores sueltos... Pero también he visto a mujeres sentadas solas, tomando su copa y escuchando.
3. ¿La culpa fue de Eva?
-¡Siempre! Por eso, otra mujer escribió: "Hombres necios que acusáis..."
4. ¿Qué es la pareja hoy?
-Algo tan difícil como en otras épocas.
5. ¿Cómo decidiste meterte en esto?
-Desde chica fui muy lectora. Después descubrí la actuación... Y la narración fue la fusión perfecta.
6. ¿Nunca es bueno que el hombre esté solo?
-No sé si es bueno o malo... ¡Pero no puede!
7. ¿Por qué todos textos contemporáneos?
-Por afinidad personal con la literatura de hoy y latinoamericana; pero entre cuento y cuento intercalo consejos del Kama Sutra...
8. ¿Amor nocturno o madrugador?
-A cierta edad, mejor mostrarse en el misterio de la noche.
9. ¿Sedas o cuero?
-Sedas y más sedas.
10. Lo que deberíamos aprender de Oriente.
-La meditación, que no es más que poder frenar cada tanto y mirarse para adentro.
11. Narradora y actriz: ¿es lo mismo?
-No: el actor debe ser un personaje, y el narrador es él, entrando y saliendo de diferentes situaciones.
12. ¿Cómo mantenés el optimismo?
-Cuido mis plantas, toco la tierra y acarreo macetas de un lado a otro del patio...
13. ¿Qué cuentos oías en tu infancia?
-Las anécdotas familiares que me contaba mi abuela española.
14. ¿Tenés fe en la energía solar?
-Y, mejor tenerle, porque si no...
15. ¿Y en la paloma de la paz?
-¡No me gustan las palomas! A la paz la debe representar un bicho inexistente: su genoma todavía no fue creado.
16. ¿Fuiste una madre permisiva?
-No. Tuve a los tres muy seguidos y usaba el grito y el chirlo. Pero podían hablar conmigo, creo... ¡Después les pregunto!
17. ¿Tu casa es un refugio?
-Sí; la mía, sí... Pero como mis hijos hacen música, no sé si los vecinos dirán lo mismo de las suyas.
18. El sexo no virtual, ¿será una extravagancia, algún día?
-Espero sinceramente que no.
19. ¿A vos qué te ruboriza?
-Que me sorprendan en falta. Y otras cosas también, no voy a hacerme la canchera... Por eso, dejé de lado textos que eran más para la lectura íntima.
20. ¿En qué te parecés a la Venus de Botticelli?
-En que me pongo la mano así, tapándome la pancita...
21. ¿Cómo tomás la vida?
-Básicamente, como viene.
22. ¿Estás retomando una tradición antigua?
-Mmm... No, creo que los narradores de hoy somos un invento absolutamente urbano.
23. ¿La fantasía es una isla?
-No. Una isla es algo inaccesible. La fantasía está mucho más cerca.
24. ¿En qué estadística querrías estar?
-En la que estoy: dentro del 3 por ciento de fumadores que nunca intentaron dejar de fumar.
25. ¿Lo esencial es invisible al voyeur?
-No, seguro el voyeur hallará lo esencial dentro de lo que busca.
26. ¿Qué te decían los primeros libros?
-¡Todo! Empecé a los 13 con Corín Tellado, pero enseguida me pasé a Cortázar.
27. ¿Volverán los oscuros zaguanes?
-Podríamos pedir a las constructoras que los trajeran de vuelta, pero tendrían que venir con padres vigilantes incluidos.
28. ¿Una imagen vale más que mil palabras?
-Yo me quedo con las palabras, porque las acomodás y armás la imagen que más te gusta.
29. En el amor, ¿hay una edad para el retiro?
-No, de ninguna manera.
30. ¿Cocinás vos o cocina él?
-Los dos, pero por turnos, nunca juntos. ¡No dejaría que nadie metiera mano en mi salsa!
31. ¿Sos una dama en la mesa?
-Sí, en la mesa sí.
32. La estación más sexy del año.
-La primavera. Aunque el otoño tiene su encanto, ¿no?
33. ¿El libro menos erótico que leíste?
-La perfecta casada, de Fray Luis de León: es el menos erótico que leí, y también uno de los más maravillosos.
34. ¿El hombre es como el oso?
-¡Pero por favor...! Eso de que cuanto más feo más hermoso lo inventaron sus asesores de prensa.
35. ¿Qué canción te pinta entera?
-No sé... pero sí la que me gustaría que me pintase: Mi chica es un arco iris, de los Rollings.
36. ¿Escuchás consejos?
-Siempre. Y no sólo los que me dan a mí; en el colectivo oí a una madre machacarle a su hija: ¡Nena, date tu lugar!, y después lo usé en un espectáculo, con mucho éxito.
37. Con la máquina del tiempo, ¿irías al pasado o al futuro?
-A ningún lado. La desenchufo y listo.
38. ¿Qué pensaría Shakespeare de tu espectáculo?
-Que es caro. Y se iría sin pagar. ¡Parece que era un gran amarrete!
39. Según las compañías aéreas, los pasajeros tienen la idea fija.
-Sí, algo leí, parece que algunas parejas se entusiasman mucho con las alturas. ¿Será el miedo a volar?
40. ¿Y si uno es pobre, qué le queda?
-La imaginación, que no es poco.
Texto: Cecilia Madrazo
La narración oral es tan antigua como el lenguaje mismo. Sus orígenes se remontan a la prehistoria de la humanidad, cuando la organización social y comunitaria era apenas un esbozo, que asumía con esfuerzo el rudimento de sus formas. Durante siglos, tal vez milenios, historias y leyendas, transmitidas de boca en boca, generación tras generación, se instalaron en la vida cotidiana de los hombres. Según sus más fieles exponentes, se trata de "una actividad cultural absolutamente sencilla, genuina y arcaica, que sólo necesita la presencia de dos seres, un cuentista y su oyente, para recobrar de inmediato la pureza de su esencia". La poesía, por su parte, ha sido definida como "el más ingrato de los géneros literarios", producto de su marginación social y de su complejidad cognitiva. Enemiga acérrima de la TV -"ese ente que devora los espíritus sensibles"-, depósito mordaz de raras fragancias, siempre ocultas en la aparente muerte del papel, es un reservorio infinito de placeres contradictorios. Enterate entrevistó a narradores y poetas que sobreviven en los tiempos de Internet: todo un desafío a la razón.
Puede decirse, no sin envidia, que Marta Lorente es una mujer privilegiada: hace ya varios años que vive de contar historias. En su otra vida, la anterior, enseñó letras en algunos colegios y estudió teatro con Lito Cruz. Ahora, en realidad desde mediados de la década pasada, es narradora, narradora profesional, contadora de historias, cuentista. "Reparadora de sueños", quizá diría Silvio, el cubano amigo de casi todos, si estuviera por estas tierras. En su nueva vida, Marta también dicta cursos y seminarios de narración oral; y coordina, además, diversos talleres hospitalarios.
"Fue por casualidad. Después de haber estudiado teatro durante varios años, estaba buscando algo alternativo. Leí una nota en un diario sobre un seminario intensivo de cuentacuentos y fui". Y nunca más se fue. "A partir de allí formamos el grupo Los Cuenteros, junto con otras narradoras como Ana María Bobo, Juana Larrosa y Eva Marinángelis". Durante dos años trabajaron de manera grupal. Después llegó el tiempo de los seminarios con maestros extranjeros -como el cubano Garzón Céspedes y el director teatral italiano Marco Baleani-, y luego -ya más segura en el dominio de su arte- los primeros espectáculos unipersonales. "Tanto Ana Bobo como yo nos empezamos a mandar solas, con los riesgos del caso: primero venían sólo los amigos; ahora, por suerte, ya no es así". Tal vez por pudor, Marta no lo dice abiertamente, pero el hecho de que su último espectáculo lleve un año en cartel es una prueba cabal de la veracidad de sus palabras.
El término "elitista" será casi una constante a lo largo de estas líneas. "Sí, lo que hacemos puede considerarse elitista, pero no porque queramos que así sea, sino porque la difusión nunca es la necesaria". La palabra "difusión" compartirá el ranking antes mencionado. Tanto una como otra permitirán comprender causas y efectos, que tan poca relación guardan con el azar.
- Nos confunden con escritores o con gente que dramatiza cuentos, se queja, ante la falta de rigor. Y desmenuza, amable, los secretos que sólo unos pocos conocen, por aquello de la difusión: Debe parecer absolutamente natural, como si estuviéramos en el living de nuestra casa, con nuestra familia. Claro que detrás hay un largo trabajo actoral e interpretativo, donde el cuento está trabajado de una manera dramática, en el sentido del drama teatral.
En abril de 1998, junto con José Campanari -director de teatro, actor y también narrador- Marta comenzó a editar "Cuentos al día", un tríptico mensual dedicado por entero al mundo de la narrativa. "Nos dimos cuenta de que la gente que venía a ver los espectáculos de cuentos se enteraba de su existencia por medio del boca a boca. Tomamos conciencia de que la prensa que teníamos era muy poca, y entonces nos dijimos por qué no hacer una agenda impresa con todos los espectáculos. Empezamos con una tirada de 1500; después agregamos algunos cuentos; y luego cartas de lectores". "Cuentos al día" se distribuye en librerías y bares de Palermo y en varios locales del centro. También llega al interior del país y se hacen envíos especiales a Chile, Uruguay y España. La tirada actual es de 4000 ejemplares.
Hace tres años que Graciela Deza es la responsable de Milhojas, una biblioteca itinerante especializada en literatura infantil. Desde allí, realiza diversos programas destinados a rescatar la cultura oral, pero también a estimular la lectura temprana. Además, coordina cursos de narración oral para adultos en "La boutique del libro", en San Isidro. Estos talleres están destinados a docentes, profesionales o personas con deseos de aprender a contar cuentos o de desarrollar sus aspectos creativos en forma no profesional, "con el objetivo de entretenerlos y darle las herramientas básicas que les permitan recuperar la capacidad espontánea de narrar, que todos tenemos, y a partir de allí, lograr pasar a la oralidad un cuento de autor literario".
- ¿Qué significa pasar a la oralidad?
- Si bien las fuentes desde las cuales se abreva el material son cuentos literarios de autores contemporáneos o clásicos, narrar no es leer, sino contar algo oralmente. La diferencia es importante.
- ¿Cuál es la metodología de trabajo?
- Primero tomamos historias personales, anécdotas; es decir, todo lo que guarda relación con la fluidez del narrar espontáneo. A partir de allí, damos paso a aquello que ya podría definirse como el oficio del narrador: transmitir oralmente un cuento literario... No a través de la memoria de fijación, sino mediante determinados ejercicios que se hacen sobre fijación, evocación y construcción de imágenes poéticas. No se trata de repetir memorísticamente un texto sino de recrearlo.
"Siempre me pregunto si los narradores argentinos realmente estamos rescatando nuestra tradición oral", vuelve a preguntarse Marta -casi retórica, sabiendo de antemano la respuesta-. Porque no tenemos un origen propio, somos una mezcla de colectividades y, por lo tanto, nuestras narraciones también son un extenso paño heterogéneo".
- ¿Qué sucede en el exterior?
- Con respecto a España creo que estamos más o menos parejos, pero si nos comparamos con otros países latinoamericanos la distancia se mide en años luz. Venezuela o Colombia -por ejemplo- tienen una extensísima tradición del hombre narrador (aquí la mayoría somos mujeres). Ellos organizan todos los años el Festival de Bucaramanga, al que concurren más de 1500 personas. Hasta venden las entradas con anticipación, porque se agotan. Todo ello -al menos por ahora- es impensado para nosotros.
- ¿Los relatos son semejantes?
- Por lo general no, se cuentan otro tipo de historias. Aquí generalmente tenemos un repertorio más literario, de cuento de autor. Ellos se basan más en la tradición oral y popular, en las leyendas de las distintas regiones.
Marta desgrana sus gustos, que los tiene; sus preferencias a la hora de narrar. Los elegidos son seres capaces de dejar, en pocas frases, su impronta en un trozo de papel. Marta, tal vez por eso, menciona a Inés Fernández Moreno, pero también a Santiago Varela, el reconocido guionista de textos humorísticos. Se queda con ellos, y con los nuevos, los más jóvenes, los que insinúan desde el vamos: Susana Silvestre, Elena Marengo. Y los clásicos, porque son clásicos y por algo lo son: Ángeles Mastretta, Mario Vargas Llosa, Marguerite Duras. Y por supuesto, como bien le cabe a toda adoradora del erotismo bien entendido, siempre hay un lugar para los sagrados, casi bíblicos podría decirse, textos del Kamasutra. "Es toda una experiencia nueva -se confiesa-. Nunca había trabajado erotismo en narración, aunque sí lectura. En la medida en que avanzaba me daba cuenta de la diferencia que existe entre estar protegido por un libro y ser uno mismo quien dice lo que dice". Y pule su confesión, sin remordimientos: "Cuando tomás conciencia de que son tus palabras las que hablan, quedás totalmente pegado a lo que estás diciendo. Fue todo un rollo, al que ahora ya tengo más domado".
"Para ponerse colorado", y no de envidia, precisamente. Así se llama el unipersonal que cada viernes desde las 23,30 Marta presenta en Finis Terra, un pub de Palermo que desde hace un año convoca curiosos y ansiosos en Honduras al 5200. Para que la velada sea completa, mientras abundan los relatos, se sirven platos especiales y una copa de vino. La posible variedad de postres ya depende en exclusiva de cada comensal.
- ¿Existen distintos géneros o tipos de relatos?
- Puede dividirse a los espectáculos en dos grandes grupos: para niños o para adultos; luego, es posible diferenciar algunos subgéneros como los relatos eróticos o de humor, pero esta división ya es secundaria.
- ¿Le gusta trabajar para chicos?
- Sí, aunque prefiero narrar para adultos. Siento que con ellos tengo más códigos en común, hay ciertas complicidades que no siempre se exteriorizan en el caso de los chicos.
- ¿Con ellos la comunicación es más difícil?
- Los chicos son muy estrictos. Cuando se aburren no tienen ningún prejuicio en hacértelo saber. Aunque también hay que tener en cuenta que muchas veces los relatos para chicos tienen lugar en ámbitos poco favorables. Un claro ejemplo es lo que ocurre en la Feria del Libro, donde el rincón de cuentacuentos suele estar en lugares poco protegidos, donde es muy difícil mantener la atención. Algunas veces tuve la oportunidad de narrar para chicos en bares o salones especiales y allí sí es diferente, porque el único estimulo del lugar es -precisamente- el narrador.
Pocas horas después, a punto de salir hacia La Boca, donde realizará una nueva presentación de "La punta del ovillo", su espectáculo para chicos de juglaría escénica, que incluye narración y estimulación a la lectura, Graciela Deza no deja de reconocer que trabajar para chicos suele tener sus complicaciones. Sin embargo, bajo el manto de seguridad que le brindan sus años de experiencia, se muestra optimista, confiada en el buen trato que -casi a diario- le brindan los bajitos de la cuadra. "A partir del juego y del lenguaje directo con los chicos -detalla- se produce un vínculo muy fuerte de respeto mutuo". El unipersonal creado por Graciela sólo contiene libros como objetos accesorios y habitualmente se desarrolla en plazas o lugares abiertos.
- ¿Pero la hiperestimulación visual y auditiva a la que constantemente está sometida la mayoría de los chicos no juega en contra al momento de contar historias sólo con el cuerpo y con la voz?, insiste el cronista, ya obsesivo y fastidioso.
Paciente y sutil, responde nuevamente la cuentista...
- No, porque tratamos de presentar un juego interesante. Creo que cuando se les muestra algo atractivo, que los estimula, los chicos -que por cierto son muy curiosos- responden y se enganchan. Una buena historia siempre despierta las ganas. Además, hay que tener en cuenta que una vez que termina el espectáculo organizamos un encuentro donde leemos diversos textos. Siempre tratamos de fortalecer el hábito de la lectura.
Ya sin argumentos ostensibles a la vista, el cronista decide cambiar su eje temático, en busca de mejores perspectivas...
- ¿Por qué se pierde la capacidad de narrar en forma espontánea? ¿En qué momento ocurre?
- Creo que guarda relación con las paradojas y paradigmas propios de este tiempo: por un lado existe una supersofisticación comunicacional, que muchas veces privilegia las relaciones virtuales y la distancia física; en segundo lugar, está latente la necesidad de recuperar el vínculo que sólo puede generar una mirada, el cuerpo a cuerpo. Estar en un mismo espacio escuchando un cuento, si se quiere, es una actividad casi ancestral, a la cual es bueno volver.
Graciela define a la narración oral como "una de las expresiones más genuinas y arcaicas del hombre", que data de sus primeras e incipientes organizaciones comunitarias. Y luego esmerila brevemente su definición: "Es una actividad cultural, tan antigua como el lenguaje y absolutamente sencilla: sólo hacen falta un narrador y un oyente".
La poesía y la narrativa tienen numerosas semejanzas: marginadas a lo largo de los años; destinadas a pelear, cada minuto y en todo lugar, por un público que, las más de las veces, les resulta esquivo; vapuleadas por cierta crítica conservadora y estructuralista; denostadas por pacatos con cargos públicos o privados; acusadas, en repetidas ocasiones, de impías y sutiles formas del pecado; perseguidas por ser fuente del placer humano o abrevadero de oscuras rebeliones, tanto una como otra, comparten actualmente el duro camino de tener que darse a conocer en circunstancias poco favorables.
- ¿Tienen apoyo oficial? Marta se recuesta sobre un almohadón, en el living de su casa. Se toma un par de segundos, y cuenta que...
- A fuerza de pelear conseguimos algunos espacios en bibliotecas populares; claro que uno consigue un espacio, pero si después no hay difusión, es poco lo que se puede hacer. Resulta obvio que para hacerlo necesitamos público, ¿no? De todos modos, estamos consiguiendo -siempre por propia iniciativa- que los medios comiencen a publicar nuestras gacetillas.
La relación con el periodismo especializado, según parece, ha mejorado con el tiempo. "Hemos logrado instalar medianamente el tema entre los encargados de difundirlo. En este sentido puede decirse que estamos equiparados a la poesía", elige compararse. Y no sólo en ello: "Aunque también debo decir que los prejuicios -en ambos casos- existen: se piensa que es algo excesivamente culto, académico, tedioso y esto, de alguna manera, nos juega en contra".
- ¿Se puede vivir de la narración?
- Sí, aunque la crisis nos toca a todos. Pero hay que considerar que, más allá de posibles espectáculos, también suelen contratarnos para animar reuniones o fiestas. Y algunos dictamos seminarios y talleres. Aunque no siempre es así, somos varios los que podemos decir que vivimos de nuestro trabajo.
"El más ingrato de los géneros"
Héctor destapa una cerveza. Nada lo apura ni lo perturba. Con infinita paciencia deja que el blues penetre de a poco hasta los huesos. Bebe despacio, maneja el tiempo. Y cuenta, sin estridencias, con orgullo: "Hace tres años que Maldita Ginebra está viva, tratando de subsistir. Teníamos la necesidad de juntarnos a leer poesía y escuchar blues o rock and roll, sin ningún tipo de censura. Acá no discriminamos las estéticas, todas son bienvenidas: neobarroca, metrista, existencialista, reventada, lo que sea. Queremos que el poeta se sienta libre, es lo que siempre buscamos".
Héctor es Urruspuru, uno de los creadores del ciclo de poesía con lectura abierta que cada martes a la noche se insinúa como un oasis para esos textos corrosivos que intentan colarse por las venas del Abasto. Justo allí donde alguna vez hubo un mercado popular; allí mismo, donde ahora McDonald's le convida en la boca hamburguesas a Gardel.
Claro que un poco más abajo, entre las grietas del mercado, la muerte sangra y maldice en forma de poesía...
"Alternamos textos con música. Aquí ha venido a tocar gente como Los Gardelitos o Nico Rodríguez, que fue armoniquista de Botafogo y telonero de B.B. King y de Black Zabath", apunta Héctor, desde su metro noventa, siempre impregnado de Borges y Carriego.
Hasta 1997 Ricardo Giménez -alias Richie Pantuso- y Héctor Urruspuru integraban una banda de música andina llamada, precisamente, Maldita Ginebra. Luego el grupo se disolvió, decidieron crear el ciclo y -simplemente- trasladaron el nombre. Al poco tiempo Richie se retiró del proyecto, pero se sumaron entonces Flavio Crescenzi, profesor de lengua y literatura, quien confiesa de inmediato que su relación con la poesía es "prácticamente innata", y el guitarrista Lelo Ponce, encargado de la conducción musical de cada noche. Lelo lleva con prestancia, incólume, la marca viva que dejaron los '70. Por aquellos años llegó a tocar con semileyendas del rock and roll de la talla de Pajarito Zaguri, Black Amaya o los mismísimos Manal, la banda de Javier Martínez, el hombre de la voz más áspera del rock local.
Nunca fue sencillo establecer los parámetros sociales que determinan lo correcto. Las estéticas propias de una época. Los usos y costumbres que marcan el camino. La poesía, errante y compleja por definición, suele ser propenso caldo de cultivo en lides de este tipo. Héctor corrobora: "A veces existe la intensión de decir 'esta es la estética que este tiempo se merece, la forma poética de decir que este tiempo necesita'. Creo que es una falacia, porque hay tantas maneras válidas de decir como poetas existen. Y nadie puede arrogarse el derecho de imponer un estilo. Aunque muchas veces, el poder de los medios, consecuencia de su tremendo alcance, condiciona a los poetas: marcan un camino, una forma de decir y de escribir. Pero en definitiva sólo se trata de una empresa dirigida por dos o tres personas.
- Imponen lo políticamente correcto...
- No necesariamente, porque en la actualidad la mayoría de los poetas son bastante críticos. Estamos frente a una generación muy descreída, disconforme con el estado de las cosas, que no tolera los postulados del establishment. Por eso creo que, en todo caso, se trata de una cuestión de estilos. En este ciclo se está proponiendo algo más popular, formas más directas de decir.
Hace más de 15 minutos que Lelo, desde el lado más oscuro de la mesa, asiente con gestos casi imperceptibles cada concepto que desgranan sus amigos. "Es que la poesía está íntimamente ligada con la música -acota-. Y explica: "Una buena melodía también puede ser considerada un hecho poético". Feliz porque el lugar también ofrece su hospitalidad a músicos jóvenes y así "ellos pueden presentar sus canciones y la gente descubrir cosas nuevas".
- ¿Puede afirmarse que el rock de los últimos años está tratando de recuperar aquella temática social tan propia de los '70?
- Sí, sin dudas. Se necesita con urgencia que la gente opine. Que cada día renazcan nuevas expresiones artísticas para que todo el mundo sepa qué le está pasando a los demás.
Héctor y Flavio se conocieron dos años atrás, "en una maratón poética de 9 ó 10 horas", que se desarrolló, "con mucha convocatoria", en el Centro Cultural General San Martín. Pero las coincidencias no terminan allí. Desde hace dos años integran el grupo de jóvenes poetas que, cuando promedia el mes de abril, organiza la Contraferia del Libro: un bastión de resistencia cultural desde el cual se reclama a los responsables del evento central entrada completamente libre y gratuita, posibilidades concretas de difusión para los autores jóvenes, acceso directo y popular a la cultura; en definitiva, según resume Crescenzi, "dejar de lado esa imagen eminentemente comercial que, desde hace varios años, es la marca registrada de la Feria".
Flavio también coordina el ciclo de poesía El retrato de Doris Day, en el bar cultural Canopus de San Telmo, una zona de Buenos Aires que sin mayor esfuerzo y con el paso de los años se ha convertido en refugio natural de artistas de bajo perfil. Flavio escucha atento cada pregunta y dice...
- ¿Qué dejó la Contraferia del Libro?
- En primer lugar, las adhesiones. Tuvimos apoyos realmente emblemáticos. Nuestro libro de actas, donde constan las firmas de quienes nos respaldaron, fue rubricado por importantes nombres como Olga Orozco y Federico Andahazi, gente que -en principio- integra el gran mercado del libro, pero que se solidarizó con nuestra causa.
- ¿La Fundación El Libro (organizadora de la muestra) se contactó con ustedes para intentar acercar posiciones?
- Sí, hubo una reunión. Nos convocaron a todos los que estuvimos "haciendo lío" en la última Feria y nos ofrecieron un puesto dentro de la muestra, para silenciarnos. Obviamente lo rechazamos.
- ¿Sólo el puesto? ¿Nada con respecto al resto de los planteos?
- Ningún otro tipo de modificación. Alegaron burocracias internas. Nos dijeron que es imposible otro tipo de acuerdo. Bueno... persistiremos.
Poco después de las once de la noche, el escenario ya está dispuesto; las luces, templadas, suaves, casi monocromáticas, impregnan de amarillo tenue el viejo piso de madera. Un blues aún se escucha por lo bajo. Y la gente, que llega despacio, a paso lento. Aquí el apuro es parte del olvido. Todos se acomodan, en sillones desgastados, en butacas de otro tiempo, en sillas pintadas hace ya demasiados años. "Papa Pitufo", según parece, es el trago de la noche; vieja costumbre de los parroquianos del lugar: elegir uno por velada, oficializarlo sin demasiado protocolo, y homenajearlo sin prisas pero sin ningún tipo de descanso. Extraña mezcla de alcohol que deja largas huellas en el cuerpo, pero mantiene el alma inalterable, insaciable, insobornable. Se bebe, y se sigue con la charla, casi con naturalidad...
- ¿Cuál es el estado actual de la poesía? Me refiero a niveles de popularidad, cifras de edición, perspectivas a futuro...
- Hay gente que afirma que en la actualidad existe un boom de la poesía -plantea Héctor, y los demás escuchan-. Ellos utilizan como argumento la ansiedad que puede percibirse entre los poetas cuando se anuncian eventos oficiales que los contemplan. Deseos por participar, dicen. Y algo de razón tienen. Sin ir más lejos, en el último concurso organizado por la empresa de subterráneos, se presentaron alrededor de 40.000 personas.
- ¿Y por qué tu escepticismo?
- Porque si bien existen muchos poetas, no creo que haya muchas posibilidades para editar. Es muy difícil -dice Héctor, justo antes de acariciar la llaga con el filo de su lengua- si consideramos que no se trata sólo de la impresión (de hecho se puede hacer artesanalmente, en forma casi casera), sino que -además- hay que tener la posibilidad de difundirlo a través de los medios de comunicación, contar con lugares convocantes para presentarlo ante el público, ubicarlo en librerías importantes... es decir, lograr que se incorpore con fuerza al mercado. Y es allí donde todo se complica, porque las editoriales independientes pueden editarte en forma más económica, pero no les queda resto para realizar una buena promoción. Entonces, el proyecto casi siempre queda a mitad de camino.
Difícil no hablar de economía en tiempos netamente económicos. Y difíciles, también, las gentilezas gratuitas. A veces los poetas no nacieron para ser galantes. Nacieron para decir...
- En sintonía con lo que ocurre en otras áreas del sistema productivo, como las comunicaciones o las finanzas, últimamente se fusionaron varias empresas editoriales, deglutiendo -muchas veces- a pequeñas firmas. ¿Esta concentración empresaria afecta a la difusión de la poesía?
Héctor dice que sí. Que está de acuerdo. Y arroja una definición, marcando cada letra de la frase:
- La poesía es el más ingrato de los géneros literarios. Históricamente, la novela y el cuento siempre tuvieron mejores cifras de ventas. Viajás a una hora pico en el subte y ves a la mayoría de la gente con mamotretos debajo del brazo: Sidney Sheldon o Pablo Coehlo, pero nunca un libro de poesía.
- ¿Por qué creés que sucede?
- Porque la poesía no vende, es para una elite. Es por ello que nosotros queremos llegar a los márgenes, allí donde llegan la música y las letras del rock and roll. Pero cuando lo intentamos, no lo logramos; porque siempre terminamos escribiendo desde lo burgués, desde nuestra educación terciaria y secundaria, desde nuestra propia vivencia, que no es la misma que tienen las "barras de birra", las que están en las esquinas o tomando una cerveza en el quiosco.
- Convengamos que, en general, el arte no llega en ninguna de sus formas a este grupo de gente...
- Sí llega. Viejas Locas y La Renga llegan. Ellos sí han podido llegar.
- Bueno, pero estamos hablando de excepciones. El cine, las artes plásticas o la literatura no logran quebrar esas barreras...
- No, no me parece que sea así. Películas como Dársena Sur o Pizza, birra, faso los incluyen.
- Esta bien, pero no estoy diciendo que su temática no los incorpora, sino que no se les garantiza la llegada al producto terminado.
- ¡Ah, por supuesto! El cine, que es el lenguaje de este tiempo, no logra ser totalmente masivo. Siempre se termina filmando para una elite. Y ese es nuestro gran dolor: el dolor de los que queremos llegar a los márgenes.
Flavio escucha y piensa. Asiente y acota. Pragmático, sabe que el ejercicio teórico le ha traído más de una deserción al serpenteante curso de la historia. Que es más fácil lo aparente que lo sugerido, que lo obvio casi siempre se impone a lo abstracto y que nunca es fácil la victoria, cuando se lucha frente al dominio de lo ya impuesto. Pero, habituado desde chico al campo de batalla, no le teme a la pelea. Frontal, de ser posible.
- ¿Es un círculo cerrado? ¿No hay alternativa?
- Las dificultades que genera la poesía pueden hacerse extensivas a toda la sociedad. La capacidad de comprender un poema no ha sido suficientemente trabajada. El lector medio está acostumbrado a un lenguaje coloquial, similar al que usa en su vida cotidiana. Y justamente esto es la prosa, más allá de los posibles vericuetos estilísticos que pueda tener algún tipo de texto. Pero al presentarse una poesía, con todas sus variantes, los chicos, los jóvenes y también muchos mayores -salvo algunas excepciones-, no la comprenden. Y tampoco les interesa demasiado comprenderla.
- ¿De quién es la culpa?
- Por una cuestión de facilismo, los medios y los docentes en general no se encargan de promover, divulgar y hacer que la comprensión de la poesía resulte más sencilla. Tenemos un problema grave: nosotros, poetas, sabemos de antemano que no vamos a ser leídos por la gran mayoría, porque cuesta comprenderla. Y si no entendés algo, difícilmente te interese.
- Este hecho no es ajeno a las sucesivas políticas de promoción cultural, las que se adoptan y las que no...
- Exacto. Nos convertimos en Quijotes que tratan de darle de comer a gente que no tiene hambre. Una situación bastante borrascosa, si se quiere.
- Repito: ¿hay salidas?
- Yo dirijo talleres de poesía; creo mucho en ellos, en su proliferación. Aunque sólo sea por curiosidad, la gente te toca la puerta con su cartita de amor, creyendo que eso es poesía. Cuando se dan cuenta de que eso no es un poema, tratan de descubrir dónde está la poesía. Es allí cuando pueden suceder dos cosas: se asustan y se van o se quedan. Y si se quedan, bueno, ¡bienvenidos!, ¡uno más, dos más! Es que confiar en un cambio radical por parte del Estado me parece, hoy por hoy, una utopía.
- ¿Por qué decís "puede suceder que se asusten"?
- Por la complejidad. Lograr que alguien, acostumbrado a leer revistas, tiras cómicas o -incluso- cierto tipo de prosa, incorpore el lenguaje poético, es todo un problema. Poesía no es decir obviedades en forma rimada. Hay algo mucho más profundo en términos lingüísticos. Hay un quiebre artístico, artificios. El concepto de "artificio" es muy difícil de transmitir; los medios masivos de comunicación de alguna forma están alienando a la gente. Si en cada uno de los niños que nacen existe un espíritu sensible, a menos que tengan la suerte de tomar contacto con determinados estímulos, serán indefectiblemente devorados por la televisión. Y eso es terrible.
Poetas modernos. Narradores de historias. Restauradores del tiempo. Trozos de memoria que superan el olvido.
Eduardo Sampietro
http://www.enterate.com.ar/notasyentrevistas/narradoresypoetas.htm